jueves, 2 de abril de 2015

Todo tiempo pasado siempre fue mejor o el pasto más verde es el que crece en la casa del vecino

Recuerdos... Sólo eso es lo que queda al final.
La vida al fin y al cabo no es más que eso, un gran cúmulo de recuerdos que nuestro cerebro selecciona y cada dos por tres aparecen. Y siempre, siempre los buenos, parecerán mejores que lo que estamos viviendo. Pero eso no es cierto. Si nos obligamos a recordar los contras de ese momento.
A donde voy con esto, llevado al plano de las relaciones, muchos y muchas tiran a la basura la vida que llevan por un buen recuerdo. Piensan que esa persona con la que generaron el buen momento, si aparece de nuevo y se muestra interesado, te va a hacer feliz. Y sacamos de nuestra vida a alguien que realmente vale la pena.
Ya me pasó una vez, por los recuerdos de hermosos momentos, por el que dirán, por tonta, borre de mi vida a una persona super especial, que sabía estar siempre, que nunca me abandonó, que supo darme todo en poco tiempo. Pero me di cuenta cuando ya no había marcha atrás. Y él ya no estaba dispuesto a nada, estaba herido, pero había sabido lamerse y salir adelante.
Ahora pasa lo mismo, pero esta vez, más adulta, menos crédula y más enamorada me doy cuenta que aunque sea difícil a veces, el hombre con el que estoy es el que me hace más que feliz, es el que me ama con defectos y virtudes, el que me cuida y me apoya en todos mis locos proyectos, el que se sienta conmigo a coser y bordar, con el que puedo estar todo un día sin hablar sin que haga falta decir nada, porque con una mirada nos entendemos. Y aunque a veces pasemos momentos complicados, él es el que elegí y no lo cambio, ni por un buen recuerdo, porque un recuerdo es sólo eso y él es una realidad.

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