A veces enfermamos sin darnos cuenta, sin notar los síntomas hasta que es demasiado tarde. Entonces ya no hay cura, ya no hay vuelta atrás.
Así pasa con el amor, nos enamoramos de a poco, no nos damos cuenta y cuando queremos acordar ya no podemos salir, no hay vuelta atrás.
El problema no radica en el enamorarse en si, sino en no demostrarlo totalmente, porque lo que suele pasar es que cuando la otra persona sabe que estas ahí siempre, que no te vas a ir, que no vas a dejarlo, se dejan estar, hacen la plancha y se dejan llevar.
Entonces llega el momento en que empezás a desenarmorarte, normalmente es un proceso más lento, te vas sintiendo solo poco a poco, aunque esa persona especial esté a tu lado, sentís un vacío.
Ese vacío es muy difícil de llenar. La soledad es como la humedad en una pared tapada por un armario, se va extendiendo poco a poco en tu corazón dolido, y no ves el drama hasta que no se empiezan a caer los pedazos, o hasta que al fin movés el mueble...
Imposible haberlo dicho mejor. Y ciertamente no hay cura. Podés llevarla toda la vida y soportar los síntomas, o dejar que la enfermedad agudice y termine por matar la relación. Pero cuando ya se empiezan a caer los pedazos, es muy difícil solucionarlo... A veces no queda otra más que tirar toda la pared abajo y construir otra que pueda aguantar la humedad un poquito mejor...
ResponderEliminar:) muchas gracias por tus palabras! A veces es difícil convencer a alguien de tirar la pared. Aunque sepas que es lo único que se puede hacer.
Eliminar:) muchas gracias por tus palabras! A veces es difícil convencer a alguien de tirar la pared. Aunque sepas que es lo único que se puede hacer.
Eliminar