Todo venía más o menos bien, nada que hubieras echo me había quitado la venda de los ojos, pero ese día, uno de los más importantes del año para mi, recibí esa maldita llamada que cambió todo. La venda cayó, mi alma se desarmó y no encontré más ciertas piezas porque se ahogaron en miles de lágrimas. Otra vez lo mismo, pero esta vez es peor. Y te perdoné, pero ya no es lo mismo, empecé a ver tus defectos, empecé a ver más claro lo egoísta que sos y duele, cada día duele más. Y nose que hacer, nose a donde ir. No quiero tirar a la basura lo que construimos, pero cada día me cuesta más sacar adelante esto, cada día me duele más.
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